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martes, 19 de enero de 2010

Visitas y Sueños

Invierno frio, cruel,
noches de bruma ensoñadora,
retazos de cuerpos marchitos.
Regalos ardiendo en la chimenea,
jeringuillas y porquería en la alacena...
Un cuadro roto en la estantería,
colillas rancias en el cenicero de cristal.
Y tu, nene, no estás.
Me roe el tiempo y la desidia,
los cuerpos de ratas secas se amontonan alrededor del esqueleto de mi mecedora.
Enciendo un cigarrillo y miro con miedo el fuego,
dejando que se consuma, llenando mi piel acartonada
de aroma a nicotina.
Estoy más muerto que nunca.
El pelo rubio de una momia descansa a mi lado, mis cabellos (los que quedan) apenas son mechones cenicientos.
Las polillas vuelan a mi alrededor alimentandose de mis ropajes y de jirones de piel... ah... no importaba. Solo el sol podría roerme los huesos a esta altura.

Y apareces tú, como en una ensoñación. Debo de estar alucinando de nuevo.
Ay, ojalá pudiese arrancarme los oidos para dejar de oir los gritos de esa niña.
Ay, ojalá fueses real.
Mi Louis... mi eterno amor...
Pero, ¿realmente ha sido un sueño? Parecías tan real, mi conversación fue tan nítida. Tu aroma a sangre envejeciendo en tu pellejo parecía de verdad.

Estoy cansado. Escarbo en la tierra del cementerio, quiero dormir. Hasta pronto, Nueva Orleans, el sonido de un viejo violín aún resuena en mis pensamientos, como el espectro de una novia difunta.
Nos veremos dentro de unos años.



Lestat, oh, ¡Lestat! Un relato dedicado al principe de los Vampiros.
Y a tí también, niño, recuerdo difuminado de hombre... ¿por qué sigues ahí cuando yo ya he muerto?

Una novia especial

Me gustaba el aroma a manzana que desprendía su pelo esa noche, y la pequeña sombra que proyectaba su clavicula en la piel. Era preciosa.
Tenía los labios pintados de rojo vino y las pestañas rizadas y negras. Con cada pestañeo mi mundo se venía abajo, lo aseguro.
El cabello estaba recogido con una cinta de raso color azabache, contrastando con la blancura de su piel, dos mechones rubio platino caían en un tirabuzón sin fin.
Juro que esa noche los rayos de luna que entraban por la vidriera se esmeraron en iluminarla.

Subía el pecho blanco con cada inspiración, y yo solo quería perderme entre la tersura de su dermis, besarle el lunar que graciosamente se posaba en la curva de sus encantos.
Quería abrazarla contra mis pechos, porque aquella noche hasta esa simple puta me parecía una reina.
Y sin reparos, mis labios de mujer besaron los suyos mientras mis manos blancas acariciaban sus caderas reducidas por el corsé.

La tumbé sobre el sofá de terciopelo rojo, ella cerró los ojos y abrió su boca ligeramente para tomar aire.
No importaba ya, mi joven amante yacía acalorada por mis atenciones. Realmente ya no le importaba siquiera que goterones de sangre oscura chorrearan desde su cuello empapando su corsé de encaje.
Me encontraba pues lamiendo con deseo su alma en forma de rojas y calientes gotas , clavando mis colmillos en su pecho, justo al lado del lunar que tanto me había gustado.
Y ella seguía en éxtasis, con su tocado empolvado y sus cintas de raso, con sus tirabuzones rozandome la frente y sus uñas nacaradas agarradas sin fuerza a mis cabellos.

Poco a poco, su corazón se aceleraba y su respiración se agitaba más y más.
"¿Me amas?"._ le preguntaba entre sorbo y sorbo, con la camisa empapada._ "¿Acaso no me quieres? Apresurate entonces"

Ay, el embrujo, el amor me place, y esa mujer de alegre vida estaba a punto de convertirse en lo que yo más amaba, la transformación llegaría de un momento a otro y debía estar preparada. La tomé del talle y mordí sus labios.

Y por fin apareció tras un trago más largo de lo normal como si de un suspiro se tratase... lenta y orgullosa, mi dama preferida, mi novia...

Querida muerte, ¡como te amo!


Adios muerte, adios... hasta la próxima noche, tu amante se despide.

Amores Imposibles

De amores imposibles esta lleno el mundo, y eso lo sabeis todos. Se me acaba de ocurrir este pequeño relato de un amor condenado al fracaso, y aún sabiendolo ambas partes, solo puedo decir "el corazón tiene razones que la razón no entiende", y "solo hay dos cosas infinitas en el mundo, el universo y la estupidez humana"

Aún siendo un relato de fantasía, pienso que muchos se sentirán identificados en cierto modo, pues el "carpe diem" rige este pequeño escrito. Como aclaración, son historias diferentes (es decir, no es la versión del mismo chico y la misma chica, sino que el chico es el puente entre las dos historias, aparece en ambas)

Espero que os guste :[


No me importa sucumbir a tus colmillos.

No me importa desangrarme si son tus labios los que me arrebatan la vida.

No me importa que te alimentes de mi alma.

No me importa que tú seas mi asesino.

Lo único que me importa es que llores después al tener mi cuerpo vacío entre tus brazos, que lamentes lo que hiciste en el mismo momento que el calor de mis manos se desvanezca entre la niebla de la noche, que quieras clavar un puñal en tu níveo pecho aún a sabiendas que será como llovizna sobre roca…

Y que el único recuerdo que te quede de mí sea una fría tumba de piedra cubierta por la hojarasca.

Entonces de nada servirán las flores crepitantes cubiertas por el rocío al lado de los tallos podridos de antiguos ramos, ni los besos en el mármol.

Pero ten por seguro que mis huesos huecos absorberán tus poesías si las recitas a su lado.

Y es que, muerta o no, siempre me gustaron.


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Tengo sed. Mucha sed.

Tus contoneantes caderas avanzando a mi lado son la tentación más grande que he encontrado en años. Tus cabellos ondeantes, la blancura de tu cuello… tengo sed.

Parece absurdo prolongar esta agonía, se que voy a matarte, antes o después, siempre ha pasado así. Que yo me enamore de alguien solo conlleva un efímero romance, unas notas rasgadas de violín a media noche, un baile de máscaras en la profundidad del bosque donde los líquenes vírgenes adornan los árboles. Que tú te enamores de mi solo conlleva firmar un contrato con la muerte.

Lo último que verás serán mis fríos labios sobre tus pechos, mis manos desprendiéndote de tus ropajes, siendo la luna única testigo.

Lo último que sentirás serán mis besos en la nuca, el latir de tus venas en las muñecas, mis mandíbulas apetitosas sometiendo tu vida… el último suspiro que tus pulmones arrojen al mundo será mío.

Y entonces, la soledad, el calor en mi cuerpo, la nada, tu cascarón vacío sobre las hojas del otoño, tu pelo derramándose entre los helechos y mi cuerpo muerto más humano que nunca. Recordaré tus caricias, tus palabras resonarán lejanas entre los árboles: “que importa la vida si no puedo estar entre tus brazos”

No contaba, querida, con que eras una humana, y tu raza se aferra a la vida con garras y dientes.

Amor, no sabes cuanto te ame en el momento en que clavaste esa estaca en mi carne fría, tu corazón palpitaba de una forma tan deliciosa, tu aliento sobre mi cara era tan cálido, ¡tus ojos! ¡Tus lágrimas!

¿Qué harás, ahora, amor? Soy inmortal… cuando renazca deentre mis cenizas, ¿volverás a amarme?

¡Cómo desearía que me acuchillaras de nuevo!

No obstante, temo tanto como ansío el día en que vuelva a verte, pues se, sin duda, que será el día de tu funeral.



PD: No me he basado en ninguna novela vampiril (mucho menos en "Crepus-cutre"), simplemente me encantan los vampiros y quería escribir algo sobre ese tema. No soy Anne Rice xD pero ojalá os haya gustado.